sábado, 17 de mayo de 2014

La visión farmacológica de Jonathan Ott acerca de la ayahuasca, sus análogos y la pharmahuasca

El Pharmacotheon, se ha convertido en una especie de Biblia contemporánea para los consumidores e investigadores de enteógenos, no sólo por su volumen, sino por la profusión de citas bibliográficas y el rigor científico de las aportaciones farmacológicas que hace su autor, el estadounidense afincado en México, Jonathan Ott.


Plantas Prehispanicas - Salvia Divinorum - Ayahuasca18


Miembro de varias asociaciones científicas, fue elegido Fellow of the Linnean Society de Londres en 1985.


Escéptico y meticuloso, a Jonathan le gusta catalogar los libros de Carlos Castaneda como ficción y calcular las dosis exactas de los alcaloides que ingiere para tener las cosas bajo control y evitar la incertidumbre.


Lo conocí por casualidad un día que estando de vista en Barcelona fui a buscar al antropólogo Joseph Maria Fericgla para preguntarle a quien más me sugería entrevistar con respecto al tema de las drogas. Ott me abrió la puerta y María la secretaria de Fericgla, quien no estaba, me dijo: “Entrevístalo a él que sabe mucho y además vive en México”. Cuando le pedí que me escribiera sus nombre y sus datos en mi agenda me enteré de quién era. Le comenté que recién había comprado el Pharmacoteon en Amsterdam y que aunque aún no lo había leído, tenía bastantes referencias suyas por cosas que había leído en internet acerca de su trabajo ya que está citado en casi toda las webs acerca de enteógenos que hay en la red. Me dijo que no lo sabía porque no tiene internet ya que vive en un pueblo donde difícilmente hay líneas telefónicas. Me comentó que estaba en Barcelona revisando precisamente la traducción del Pharmacoteon y quedamos de encontrarnos en México para una entrevista que aún está pendiente.


Mientras tanto he tenido tiempo de leer lo que ha escrito acerca de la ayahuasca y me he enterado de que al elaborar los capítulos sobre ésta y la DMT para su Pharmacoteon, Ott cayó en cuenta de que existían una infinidad de plantas que crecían por todos los rincones del mundo que contenían los mismos principios activos de la ayahuasca y que, al menos teóricamente, se podrían realizar pócimas análogas combinando otros miembros del reino vegetal que crecieran fuera del la Amazonía, pues a él le preocupa mucho la supervivencia de los pueblos, las tradiciones y las plantas endémicas de esta región: “especialmente la destrucción de las selvas tropicales y sus organismos constitutivos, incluyendo las pequeñas y frágiles tribus de la humanidad prealfabetizada cuya subsistencia económica depende de la Amazonía” 


Ott decidió investigar más a fondo esta teoría suya y terminó escribiendo otro libro titulado Ayahuasca analogues (Análogos de la ayahuasca), un enteógeno de Pangea.  Lo de análogos hace referencia a la combinación de plantas que permitirían obtener los mismo efectos de la “receta original” de la ayahuasca y lo de Pangea porque pan en griego significa totalidad y gea hace referencia a la Madre Tierra.


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En la introducción de este libro Ott asegura que el conocimiento de los enteógenos puede suponer un salvavidas ecológico a la vez que cultural para “una civilización occidental que se propuso conocer y conquistar el mundo tan sólo a base de ver materia en él”. 


Y en sus cinco capítulos hace un repaso del descubrimiento de la ayahuasca por el hombre occidental; la riqueza botánica de la composición de los diferentes brebajes de la ayahuasca original; la farmacología de sus principios activos; los vegetales que pueden servir para preparar brebajes análogos sin recurrir a las plantas endémicas del Amazonas; y por último una propuesta para que estos análogos se conviertan en el vehículo con el que la enteogenía, a partir de los análogos de la ayahuasca, sirva para abrir nuevos surcos en las actitudes y comportamientos del mundo moderno, pues desde su perspectiva, “la cuestión del acceso a la experiencia enteogénica es un problema de abastecimiento”, pues “la información que la gente realmente necesita está grabada en los genotipos de las plantas sagradas”. 


Como ya había dejado establecido en su obra anterior, desde su perspectiva farmacológica y vivencial:


Codificadas en los genes de las plantas enteógenas se hallan las instrucciones para la biosíntesis de moléculas que nos abren a la maravilla y el misterio inherente al universo y a nosotros mismos, la sabiduría ancestral tan fácilmente apartada de las brillantes costas de nuestro conocimiento moderno; y sin embargo residentes en cada corazón humano, esperando la química o alguna otra llave para su decodificación. 


En el cuarto capítulo de los Análogos que es donde realiza el inventario de los diferentes vegetales sustitutos para no tener la necesidad de recurrir a viajes a la jungla amazónica o a comprar por correo estas plantas que “no son tan abundantes como desearíamos”, además de estar localizados en una sola región del planeta, Ott postula que la Peganum harmala sería el mejor sustituto para la Banisteriopsis caapi. Esta planta es muy típica del mediterráneo, principalmente crece en España donde se conoce como “ruda borda” y en Marruecos donde se vende a sacos como tinte.


Según Ott las semillas de la Peganum Harmala ofrecen una concentración de betacarbolinas inhibidoras de la MAO diez veces mayor que la Banisteriopsis, por lo que el análogo le resulta, en términos farmacológicos, “más que satisfactorio” y además puede encontrarse en varias zonas del globo y es de fácil y rápido cultivo. No obstante, también cita otros posibles sustitutos de los alacaloides de la Banisteriopsis en las siguientes plantas que crecen en diversas regiones del globo terráqueo: Acacia baileyana, Acacia complanata, Passiflora caerulea, Passiflora incarnata, Virola cuspidata, Appocynum cannabinum, Amsonian tabernaemontana e Hippophae rhamnoudes.


En cuanto al segundo componente de la ayahuasca original, es decir las plantas que contienen DMT (comúnmente Psycotria viridia), Jonathan Ott se inclina por la Mimosa hostilis, un arbusto que encontró en México, cuya corteza y raíces contienen una elevada proporción de DMT. En mi país, la corteza se comercializa como tonificante capilar. Las otras opciones que Ott propone como fuentes de DMT que se pueden encontrar en diversas regiones son: Phalaris acuatica, Phalaris arundinacea, Phalaris tuberosa, Acacia phlebophylla, Acacia simplex, Acacia maidenil, Acacia senegal, Anadenanthera colubrina, Justicia pectoralis, Amanita citrina, Desmanthus illinoensis, Desmodium gyrans, Desmodium triflorum, Mimosa tenuiflora y Virola theiodora.


En total Jonathan Ott llegó a inventariar 60 plantas para cada uno de los dos grupos, lo que desde un punto de combinatoria matemática ofrece alrededor de 4,000 posibles combinaciones para preparar pharmahuasca con plantas de todos los rincones del planeta entre las cuales se hayan varias que pueden adaptarse a una gran variedad de climas y terrenos de cultivo. Entre las ventajas que Ott encuentra en preparar análogos de la ayahuasca original, está el hecho de que un farmacólogo podría controlar con exactitud la cantidad de los dos compuestos que se ingieren, “evitando la variabilidad que suele presentar el material vegetal, que ofrece más alcaloides por unidad de peso en unas ocasiones que en otras” (31); además, extrayendo únicamente los principios activos otra ventaja que señala es la eliminación de los riesgos de posibles intoxicaciones derivadas de otros alcaloides presentes en los distintos vegetales cuya presencia o no de elementos tóxicos aún se desconoce, pues no hay un registro histórico de su uso humano.


Así pues, Ott postula que la ingeniería farmacológica permitiría elaborar, a partir de sus análogos, cápsulas con destilados del contenido esencial de la ayahuasca original para los cuales inventó la palabra pharmahuasca. Sin embargo, en su libro preveé que mientras la DMT siga siendo una sustancia controlada por la ley, probablemente no podrían conseguirse permisos administrativos para comercializarla, pero podrían utilizarse compuestos similares que tengan los mismos efectos sin ser ilegales, como la 5-Meo-DMT. Aunando la acción al pensamiento, Ott ya ha puesto en práctica sus especulaciones. En una entrevista publicada en el libro Psiconautas, comentó:


Ahora hemos lanzado una compañía en Holanda, y hemos desarrollado una forma comercial en dos tabletas o pastillas diferentes. Uno de estos comprimidos tiene B-carbolinas en una dosis IMAO mínima, para minimizar los efectos secundarios, se trata de harmalina. El otro comprimido tiene una dosis mínima activa de 5-metoxi-DMT, que es una triptamina todavía legal en casi todos los países del mundo. Tiene cinco veces más potencia que la DMT, que es más conocida como ingrediente de la ayahuasca; pero las plantas tradicionales que se añaden a estas pociones amazónicas también contienen esta triptamina: 5-metoxi-DMT, que está ampliamente distribuida en el mundo botánico. 


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Entre los cuestionamientos que ha recibido la propuesta de Jonathan Ott se encuentran los de tipo “espiritual” que están bien representados por la siguiente reflexión citada por Joaquim Tarinas, iniciador de Muscaria, una librería on-line especializada en enteógenos:


Como ya sabrán las personas interesadas en los enteógenos, existe el dicho que cuenta que muchas de estas plantas tienen un espíritu, que es el que guía y el que enseña al psiconauta en sus viajes en el universo de la mente; es por esto que acertadamente a estas plantas se les ha denominado plantas maestras, porque de ellas se puede aprender. Pues bien, entre grupos que usan tradicionalmente la ayahuasca existe la opinión de que, cuando una ayahuasca está preparada con otras plantas que no sean las originales, este espíritu no será el propio y auténtico de la ayahuasca… 


Del lado de los que ponen en duda esta aseveración, podría citarse el testimonio del famoso químico Albert Hofmann, descubridor del la LSD, quien también extrajo por primera vez los alcaloides de los hongos que utilizaba María Sabina y se los llevó encapsulados a Huahutla de Jiménez Oaxaca para compartir con ella una velada. Según cuenta el mismo Hofmann:


María Sabina llevó a cabo el ritual de la forma acostumbrada. Ella tomó 30 mg, el equivalente aproximado a la cantidad de hongos que solía ingerir. Los efectos de los hongos son casi instantáneos y la sustancia aislada necesita una media hora, así que María Sabina empezó a inquietarse a los quince minutos. Le dimos una pequeña píldora adicional, pues lo que menos nos interesaba en este momento era empezar una discusión, y unos diez minutos más tarde comenzaron los efectos de lleno; la sesión duró toda la noche. María Sabina nos confesó más tarde no haber encontrado diferencia alguna. 


Todo lo cual únicamente comprobaría que el espíritu de los hongos seguiría estando presente en los alcaloides que se extajeron de los mismos hongos, pero no que dicho espíritu esté presente en la psilocibina o psilocina per se, así es que la discusión esotérica a este respecto sigue abierta… Mientras tanto y como información puramente farmacológica, Tarinas señala que un análogo simple y efectivo de ayahuasca está compuesto de unos 150 miligramos de harmalina y unos 60 de DMT, lo que llevado al terreno de la botánica supone unos 3 gramos de semillas de Peganum harmala y unos 5 a 10 gramos de corteza de Mimosa hostilis. 


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La visión farmacológica de Jonathan Ott acerca de la ayahuasca, sus análogos y la pharmahuasca

Origen


Los pintorescos bejucos de Banisteriopsis caapi o Banisteriopsis inebrians son originarios de América. Crecen en el valle del Amazonas, al este de Ecuador y en algunas zonas de Perú, Colombia y Venezuela. Con la corteza de estos bejucos y las hojas de otras plantas propias de la región, como la chacruna, se prepara una importante bebida ceremonial que recibe el nombre de ayahuasca. Durante años ha sido consumida con fines rituales en pueblos indígenas de Brasil, Ecuador y los Andes periuanos.


Existen documentos etnográficos que remontan el conocimiento de la ayahuasca entre los pueblos amazónicos a miles de años atrás. Las diferentes culturas que la usan cuentan con sus respectivos mitos sobre su procedencia, divinidades asociadas y acontecimientos sobre el origen de las mismas tribus.


Estas prácticas permanecieron ocultas al mundo occidental hasta que en 1851 Richard Spruce, un famoso explorador inglés viajó a Perú y tuvo noticias de esta bebida de uso ritual. Sin embargo, no fue sino hasta siete años después que Manuel Villavicencio, un funcionario ecuatoriano, se convirtió en el primer no indígena de que se tenga noticia, en probar los efectos de la ayahuasca tras haber sido invitado a participar en un ritual. Villavicencio contó que vio “los más sobrecogedores paisajes, grandes ciudades, maravillosas torres, bellos parques y otras cosas magníficas”. (32)


A principios de la década de los 50 el escritor estadounidense Williams Burroughs tuvo noticia de esta bebida y en 1953 viajó a Colombia para probarla. Siete años más tarde su compatriota, el poeta Allen Ginsberg también emprendió una exploración similar y años después la correspondencia que ambos sostuvieron al respecto sería editada en un libro llamado Las cartas de yagé. Esta publicación aunada a las a las investigaciones del etnobotánico Richard Evan Shultes contribuyeron a atraer la atención del mundo occidental hacia la ayahuasca y las culturas que la utilizan ancestralmente.


Etimología y denominaciones


Según Brailowsky (4) ayahuasca quiere decir “bejuco de los espíritus”; según Schultes y Hofmann (40), significa “soga del ahorcado” o “enredadera del alma” en lengua quechua, una de las lenguas habladas en el Perú.


La ayahuasca tiene varios nombres nativos en otras regiones del continente americano: pilde, dápa, pandé (Ecuador), caapi, hoasca, daime, vegetal (Brasil), yagé o yagué (Colombia), kahi, kahiriama, mihi y natema (Amazonía). Se sabe que las plantas que los chamanes adicionan a los bejucos dependen del propósito para el cual se vaya a consumir la ayahuasca, que puede ser: viaje astral, telepatía, curación, comunicación con espíritus, aprendizaje de “ícaros” (canciones para curar), adivinación, etc. Juan José García P. asegura que en función de dichas plantas aditivas, esta bebida ceremonial puede recibir diferentes nombres tales como: tigrehuasca, monohuasca, indihuasca, cielohuasca, culebrasca, etc. (16)


 


QUÍMICA


Identificación


Los chamanes andinos utilizan piedras para machacar trozos de la corteza de los bejucos de Banisteriopsis. Posteriormente las hierven en agua durante varias horas junto con hojas de algunas plantas específicas como la chacruna o amirucapanga (Psychotria viridia) o la chagropanga u oco-yajé (Dyplopteris cabrerana) a las cuales atribuyen la producción de visiones mejores y más luminosas. (32 y 50)


El resultado es un brebaje de color marrón que puede ser más líquido o más espeso en función de su concentración. Posteriormente cuelan el agua, y concentran aún más el extracto. El proceso total requiere alrededor de diez horas de trabajo.


La proporción común de ingredientes utilizados, según Therence McKena es de 2.5 partes de Banisteriopsis por 1 parte de Psychotria o de Dyplopteris; lo que a juicio de este mismo autor equivale a unos 500 g de liana y unos 85 gm de hojas frescas por cada dosis activa que se pretenda preparar. (44)


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Los chamanes del Brasil consideran que la liana es “La Fuerza” y la otra planta es “La Luz” de la ayahuasca y después de haberla bebido hablan sobre su calidad en términos de la fuerza y/o de la luz que han experimentado. (42)



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Hojas de Psicotrya viridis




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Bejucos de Banisteriopsis caapi



 


Hay dos clases de Banisteriopsisinebrians y caapi que se diferencian principalmente por la forma de sus hojas. Ambas especies son bejucos con corteza lisa, de color café y hojas verde oscuras que miden hasta 18 cm de longitud y aproximadamente 8 cm de ancho; tienen flores pequeñas de color rosado que se dan en pequeños conjuntos.


 Composición


Tanto el córtex leñoso como las hojas de los bejucos de Banisteriopsis contienen altos niveles de betacarbolinas o alcaloides de harmala. Los principales son harmina (un principio activo al que antes de su clasificación oficial en 1939 se le llamó banisterín, yageína o telepatina debido a las propiedades telepáticas atribuidas a la ayahuasca), tetrahidroharmina (THH), y en bajas concentraciones también presenta harmalina. Este grupo de alcaloides no es exclusivo de las especies deBanisteriopsis, también se presenta en las semillas de Peganum harmala, por ejemplo.


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El resto de las plantas con las que se confecciona la ayahuasca (Psychotria viridia, Psychotria carthaginesis, B. rusbyana etc.) contienen distintas triptaminas, como la llamada DMT (diemetriltriptamina).

El farmacólogo Jonathan Ott señala que la extracción de los alcaloides de la harmala requiere un tiempo mínimo de cocción de 10 a 15 horas; y entre más tiempo pasa, mayores concentraciones de THH presenta la bebida. (32)


Formas de adulteración


No existen. Sin embargo, circulan algunos comentarios de personas conocedoras como Juan José García Piñeiro quien en su libro En Busca de las plantas sagradas, advierte que algunos chamanes poco escrupulosos diluyen deliberadamente la ayahuasca, lo cual provoca efectos muy débiles o casi nulos. Desde su perspectiva, esto lo hacen por dos razones: “ahorrar y no tener demasiados problemas con los participantes de la sesión”. (16)


Lo que yo he observado en los grupos a los que he tenido acceso, es que también existe la consideración de que las primeras tomas han de ser más diluidas para que las personas se familiaricen con los efectos y una vez que los conozcan puedan tomar dosis menos diluidas y por lo tanto más fuertes; paralelamente, también existe la consideración de ir sutilizando o sensibilizando el cuerpo para requerir menos dosis y experimentar los mismos efectos.


 


FARMACOLOGÍA


Mecanismo de acción y formas de empleo


Los efectos comienzan aproximadamente 30 minutos después de su administración por vía oral y se prolongan alrededor de cuatro a seis horas.


En comparación con los mecanismos de acción de otras sustancias psicoactivas sobre el Sistema Nervioso Central (SNC), los de la ayahuasca resultan farmacológicamente más sofisticados. Hasta ahora se ha comprobado que los alcaloides de la harmala suscitan una activación de los nexos entre ambos hemisferios cerebrales y provocan una importante inhibición temporal de enzimas de monoamino oxidasa (MAO), lo que genera un aumento en los niveles normales de serotonina. (7)


La serotonina es un neurotransmisor que está muy involucrado en el control de los estado de ánimo, de las emociones, de la percepción sensorial y de funciones cognoscitivas superiores. De tal forma que hasta hace pocos años, la inhibición de la MAO constituía e tratamiento más popular contra la depresión ya que cuando se impide la acción de esta enzima dedicada a degradar ciertos neurotransmisores (dopamina y noradrenalina), aumentan los niveles generales de serotonina permitiendo una mayor actividad neuronal.


Por otra parte, tenemos que la DMT que es el principio activo de las plantas con las que se mezclan las lianas deBanisteriopsis para hacer la ayahuasca, resulta  inactiva cuando se administra en forma oral ya que precisamente la enzima MAO la degrada completa y rápidamente antes de que pueda llegar al cerebro. Sin embargo cuando la DMT se fuma o se inyecta, llega directamente al cerebro y produce entre otros breves efectos, la visión de colores y formas caleidoscópicas. Debido a que los alcaloides de tipo harmala inhiben la enzima MAO, la DMT que contiene la ayahuasca no se degrada y alcanza a llegar al sistema nervioso central donde contribuye a activar los nexos cerebrales al tener un efecto sinérgico con los otros alcaloides, además de que su propia acción visionaria resulta reforzada. (32)


El incremento en los niveles de serotonina mediante la inhibición de la MAO, origina un aumento en la actividad de los nexos receptores centrales, que es lo que ocurre normalmente cuando se ejerce el razonamiento. (4) La serotonina participa en muchos aspectos de las funciones cognoscitivas superiores, como la planificación y el proceso de toma de decisiones. Tiene cierta actividad termoreguladora en el control del vómito y es neurotransmisor de las neuronas que transmiten las sensaciones de dolor. Participa también de alguna forma en la inducción al sueño, pues su ausencia produce insomnio. (11)


Se sabe además que la lesión en neuronas serotoninérgicas induce activación motora y un aumento en la irritabilidad y la agresividad. Otra importantísima función de la serotonina es que a partir de ésta se metaboliza la melatonina, otro sofisticado neurotransmisor del SNC encargado, entre otras cosas de la regulación del reloj biológico, los ritmos circadianos y la regulación fisiológica de la retina. La síntesis se realiza principalmente en la glándula pineal que actúa como transductor, transformando las señales luminosas en señales hormonales. Es interesante señalar que mientras su concentración en la sangre es alta entre los cero y los cinco años de edad, decrece hasta el final de la pubertad, permaneciendo baja el resto de la vida humana ordinaria. Para Raúl de la Flor, este hecho, unido al papel de la serotonina como filtro de las percepciones, “podría ser la explicación de que bajo los efectos de un visionario seamos capaces de apreciar la belleza de las cosas más cotidianas”. Y por el contrario, si la sustancia psicoactiva “anula ese filtro de percepciones, podemos caer en los estados de paranoia en las que cualquier percepción, que obviaríamos en estados normales, nos pone en alerta  y hace que nos consideremos en peligro”. (11)


Dosificación


Las concentraciones psicoactivas de los diversos preparados de ayahuasca varían en función de la presencia o ausencia de aditivos con triptaminas y de su forma de preparación.


García Piñeiro (16) cuenta, por ejemplo, que un chamán peruano que él conoció llamado Edgardo, obtiene ½ litro de ayahuasca de una decocción paulatina y continua de las plantas en 100 litros de agua; logrando un brebaje de alta potencia y calidad excepcional.


Generalmente esta clase de brebajes están destinadas al uso de chamanes, aprendices y gente entrenada. Piñeiro aclara también que la gran mayoría de los chamanes obtienen 10 litros de ayahuasca de cada 100 litros de agua, siendo ésta la calidad y potencia normalmente utilizadas.



Plantas Prehispanicas - Salvia Divinorum - Ayahuasca7

Lianas de Banisteriopsis caapi



McKenna analizó ocho muestras de ayahuasca obtenidas de ayahuasqueros en los alrededores de Pucallpa, Inquitos y Tarapoto, en Perú y encontró que en promedio contenían 65 % de harmina, 22% de TTH, 6% de harmalina y 8% de DMT. El promedio de las dosis era de de 60 ml, con 437 mg de alcaloides en total, de los cuales 280 mg eran de harmina, 96 mg de TTH, 25 mg de harmalina y 36 mg de DMT. (32)


Las dosis bajas de ayahuasca de potencia estándar, van de medio vaso a un vaso de tamaño normal (de 60 ml aproximadamente). Las dosis regulares van de 2 a 3 vasos; y las dosis altas de 4 en adelante.


Se calcula que la dosis activa media de harmina por vía oral es de 3 a 100 mg por kg de peso, esto es entre 210 y 700 mg para una persona que pese 70 kilos, mientras que por vía intravenos sólo se requieren 3 mg, o sea 210 mg para el mismo caso. La cantidad letal de los alcaloides presentes en la ayahuasca se desconoce.


Efectos psicológicos y fisiológicos


En el contexto del chamanismo de sanación que se practica en el área del Amazonas, el hilo conductor de cada toma es el aspecto terapéutico. Según relata Germán Zuluaga:


El yagué, el remedio, desde el principio, obra haciendo curación; en efecto, la sustancia recorre el organismo y detecta las dolencias físicas, escudriña el corazón y las emociones, la mente y los pensamientos, el espíritu y el estado de gracia y en este recorrido va detectando los problemas a manera de diagnóstico, seguido y a veces al mismo tiempo de un efecto de limpieza, de depuración, de purificación y de purga, manifestada orgánicamente por el vómito y la diarrea y a nivel mental y emocional, por una catarsis que se acompaña de una aceptación de la enfermedad. Tal vez el primero y más importante efecto del yagué es conseguir que el paciente adquiera conciencia de enfermedad. En este proceso, y sobre todo al final, aparece en medio del trance lo que podríamos llamar el principio del tratamiento: una claridad de pensamiento en el enfermo que le permite entender su problema y también programar cambios de actitud en su vida, con miras a la obtención de la salud o el bienestar que buscaba cuando se propuso participar en la sesión. (50)


En el contexto de la investigación científica practicada por mentalidades occidentales, las cosas se perciben de una manera bastante distinta. Por ejemplo, en sus investigaciones, Schultes y Hofmann reportan:


Sin aditivos, la intoxicación con ayahuasca puede ser agradable, produce visiones luminosas con los ojos cerrados después de un periodo de vértigo, nerviosismo, profusa transpiración y algunas veces náusea. Durante una etapa de lasitud se inicia el juego de colores; al principio blanco; después un azul difuso ahumado que poco a poco aumenta en intensidad; finalmente hay quien duerme, aunque interrumpido por sueños y fiebre.


El efecto más violento y frecuente después de la intoxicación es una fuerte diarrea. Con el aditivo de triptaminas, muchos de estos efectos se intensifican; aparecen además, palpitaciones, convulsiones, midriasis y taquicardia. Una muestra de temor o agresividad suele anunciar estados avanzados de intoxicación. (40)


Ferrán un amigo mío que entrevisté acerca de sus experiencias al tomar ayahuasca en el contexto de un grupo urbano de autodescubrimiento, me relató lo siguiente:


En mi primera experiencia… Aprendí muchísimas cosas, me vi desde un estado muy ampliado de conciencia y aprendí muchísimo de mí, de la vida, de las relaciones, de mi propia constitución, de quién soy yo, etc. Además fue curioso porque fue una experiencia maravillosa a varios niveles, tanto físico, energético, psíquico como espiritual… Por ejemplo, me di cuenta de que la música era lo máximo que había alcanzado a vislumbrar como manifestación divina. Vi que la música está viva, vi que era una manifestación suprema de todo, cada nota era viva, tenía color, me llegaba al corazón, lloraba, lloraba de pura belleza. Era algo increíble… fue maravilloso, fue SER YO en mayúsculas; todo son palabras ¿no? pero yo también voy a utilizar las mías, estaba dándome cuenta de que frente de mí estaban todas mis subpersonalidades: estaba el Ferrán que duda, el Ferrán orgulloso, el Ferrán que pregunta, el Ferrán violento… decenas, eran formas de energía que hablaban a la vez, y hablaban entre ellas. También había un viejecito de barba blanca, y yo sabía en aquel momento que todo esto no era yo, pero que formaba parte de mí, eran mis hijos, mis herramientas, mis herramientas de actuación en esta vida. Y entonces en lugar de sentir un lastre terrible o un asco terrible por esto, sentí un profundo cariño, afecto y amor, porque pensé: ‘Estos son mis hijos’. Entonces es como si vieras a cada uno de tus hijos como al hijo pequeñito, tanto que dice ‘Mira papá hoy he saltado dos metros’, por ejemplo, en plan orgulloso. Decía cosas así y yo me decía ‘Ay si hijo mío, sí dos metros fíjate’ Y a todos a la par les pasaba todo esto y luego estaba el viejecito que posteriormente relacioné con el arquetipo del anciano sabio, que estaba muy cerca de mí y mirando también el panorama. Y al mismo tiempo me venían ráfagas de verdades, por ejemplo, a mí lo que me apasiona, lo que siempre me ha apasionado, es la filosofía, la metafísica, y eso venía, esa inteligencia que está al alcance de todos, se me manifestaba, y yo captaba pequeñas verdades, cosa que me alegraba y decía ‘Sí, sí’, entonces al decir este sí, lo veía todo con mucha más ecuanimidad. El Ferrán resabiado saltaba, y decía ‘¡He, ¿ves? eso ya lo decía yo!’. Y yo, el abuelete que estaba ahí, movía la cabeza asintiendo y lo hacía, lo hacíamos, con cariño. Y eso fue maravilloso porque aparte de experiencias místicas “muy elevadas”, que puedas tener, éstas son herramientas que te sirven en la vida cotidiana… saber eso de manera fehaciente, real, científica, pues no significa que lo hayas entendido totalmente, que lo hayas superado, que ya lo hayas trascendido, pero sí que te da las herramientas para irlo trabajando cada día, que es de lo que se trata… En mi propia experimentación cotidiana, he comprendido que el conocimiento no es una cuestión de añadir sabiduría, ni de añadir nada, la realidad está en ir quitando cosas, cuánto más vacío estás, más se llega a la mano de Dios. Y ya no quiero utilizar palabras porque cada uno tiene sus propios conceptos ¿no? Llámale eso que también forma parte de ti, que se manifiesta. Entonces lo que de alguna manera pretendo ahora, es vaciarme. (Consultar la entrevista completa con Ferrán)


Un consumidor anónimo que ingirió una decocción hecha con 3 cucharadas de una mezcla de B. caapi con P. viridia en su casa, en la ciudad y sin la guía de nadie, compartió su azoro a las páginas electrónicas de The Lycaeum:


Vi muchas líneas y manchas en colores fosforescentes moviéndose por todas partes. Un mantel blanco estaba lleno de líneas de colores cintilantes. Tuve la sensación de animales de jungla, se sentía como la piel de un jaguar. Mis manos estaban pulsando con un aura verde, pude ver un árbol vascular pulsando verde en mis manos, un aura emanando de ellas. Entonces me di cuenta de que mis manos eran como la esencia de la humanidad, desnudas desde el principio. Estaba realmente asombrado de ver la energía que emanaba de las manos, me pregunté cómo sería posible canalizarla hacia la curación. Más tarde vi una criatura similar a una boa mientras miraba la pared. Era como un fantasma, como un holograma, se movía lentamente. Todo esto ocurrió con las luces apagadas. Experimenté algo de náuseas y estuve acelerado unos días. ¿Alguien ha experimentado este fenómeno energético? ¿Alguien lo ha usado para curar? ¿O fue sólo una ilusión? (45)


Anja, otra consumidora anónima que ingirió un preparado de ayahuasca guiada por dos chamanes en un poblado peruano, narra sus experiencias a la citada página electrónica:


Me siento mareada… siento náuseas… tomo una jícara… vomito chorros para mi sorpresa… Ahora me siento abierta… Mis zapatos, el lugar, mi cabello, el espacio, nada importa… Uno de los chamanes viene y se sienta frente a mí y canta y sacude hojas a mi alrededor. Su voz es tan pura, tan resonante, tan fluida… es como una canción de cuna, sólo para mí, me siento tan apoyada, tan agradecida, tan privilegiada, tan segura de dejarme ir y ser… Estoy realmente conmovida – estoy tan feliz – hay ayuda. Mis emociones me llenan. Comienzo a llorar, profundos sollozos. ¿De qué lloro? ¿Estoy triste? No. ¿Siento tristeza? Sí. Lloro por la parte vieja, la parte asustadiza, la parte con la que he luchado tanto, siento lástima por ella. Es como si pudiera verme desde el lado de los guías. Todos los guías, seres, energías, están conmigo, y lo que es más, yo estoy con ellos. Lloro y lloro y me río y siento un inmenso descanso y respiro y río y me siento viva y estoy feliz y siento que pertenezco… estoy fluyendo y conectándome con todo el espacio… (45)


A nivel físico, la ingestión de ayahuasca puede provocar náuseas, fuertes vómitos, diarrea, dilatación de pupilas, aumento del ritmo cardiaco y la presión sanguínea. No hay reportes sobre daños físicos ocasionados por el consumo prolongado. Aunque sí hay observaciones respecto a un probable desarrollo de cambios a largo plazo en el sistema nervioso central tras un periodo de uso continuo. El investigador J. C. Callaway asegura que en un estudio dirigido por él se encontró un significativo cambio en la densidad de los nexos de activación de serotonina en las plaquetas sanguíneas. Él mismo señala que: “Tales cambios extensos y duraderos serían el resultado del flujo semanal o quincenal de neurotransmisores, serotonina en este caso, y estos cambios en la función neuronal se desarrollarían posteriormente como consecuencia de aquella estimulación”. Sin embargo, lejos de ser algo indeseable, tal posibilidad le parece a Callaway, “una forma nueva e inexplorada de aplicar la ayahuasca a las disfunciones neuronales: inducir un síndrome de serotonina ‘terapéutico’ que actúe como una especie de sedante ‘mental’.” (7)


Potencial de dependencia


No se han reportado casos de dependencia física, psicológica, tolerancia o muertes por intoxicación entre las culturas andinas y amazónicas que tradicionalmente la han venido utilizando. De acuerdo al Dr. Jaques Mabit, director de una clínica experimental para tratar las adicciones con ayahuasca “El uso de las sustancias psicotrópicas en el marco ritual, con las precauciones de la iniciación, no induce jamás una dependencia o una adicción…” (21)


Tulio Cícero, un usuario brasileño de ayahuasca dentro del marco ritualístico del Santo Daime difiere de esta opinión y señala que: “Hay que tener cuidado con las dependencias que pueden producir ciertos estados de armonía inducidos por su efecto”. (2)


La Dra. Helen Flix por su parte asegura que:


…hay un mecanismo interno que un buen día te dice que debes estar un tiempo sin volver a hacer ninguna porque es que no lo necesitas. Sabes que está ahí para poder utilizarlo cuando vuelva a ser necesario, pero que ya no lo necesitas. Que lo que tenías que colocar en su sitio está colocado, lo que tenías que entender está entendido y lo que necesitabas saber ya lo has sabido. Entonces puedes pasar largos años sin a lo mejor volverte a acercar a un ritual de ayahuasca, de san pedro ni a ningún ritual de crecimiento con plantas. Luego a lo mejor en otra etapa de tu vida te das cuenta que necesitas recolocar y tener nuevos aprendizajes y vuelves a tener esa necesidad de volver a coger la mochila, coger un avión, otro avión, horas de coche, horas de barco y volver otra vez a la selva ya que, de alguna manera, las prohibiciones hacen que en Europa no sea fácil poder acceder a estos trabajos de ayahuasca o sanpedro o de peyote o de salvia. (Ver más al respecto en: Entevista con Helen Flix)


¿QUÉ HACER EN CASO DE EMERGENCIA?


La emergencia más común es un llamado “mal viaje”, que para muchas personas es en realidad algo positivo porque significa que estás viendo tus miedos y tienes la oportunidad de identificarlos y enfrentarlos, en cuyo caso se recomienda tratar de calmar al consumidor infundiéndole serenidad y confianza para ayudarlo en su proceso.


En el ya mencionado libro En busca de las plantas sagradas, Juan José García Piñeiro (16) pregunta a un chamán qué hacer si a lo largo de un ritual “alguien está demasiado volado”, y éste le aconseja tocar música rítmica en sus oídos con gran fuerza y velocidad, golpearlo con ramas de hojas en sus cuatro direcciones, mientras permanece sentado sobre un tronco en posición vertical y escupirle “agua florida” o una mezcla de alcanfor y wodka.


En situaciones verdaderamente extremas la medicina académica aconseja administrar un antipsicótico que contenga clorpromazina (Largactil®) o heloperidol (Haldol®), lo cual resulta bastante “salvaje” a los ojos de la medicina tradicional y los mismos chamanes.


  


HECHOS INTERESANTES


Régimen legal actual


La legislación que rige la ayahuasca a nivel mundial es bastante ambigua. Por el momento el cultivo, la comercialización y el consumo de las enormes lianas de B. caapi y B. inebrians no está prohibido, puesto que la harmalina y los demás alcaloides de esta planta no están incluidos en ninguna de las listas internacionales de sustancias prohibidas. En cambio, la DMT que contienen las otras plantas que suelen estar presentes en la mezcla de ayahuasca sí es una sustancia prohibida que pertenece a la Lista I de sustancias internacionalmente controladas. Sin embargo, la cantidad de DMT existente en una dosis de ayahuasca no siempre está sujeta a las tablas de penalización que existen en algunas de las distintas legislaciones nacionales. No obstante, ha habido algunos casos de incautaciones de varios litros acompañadas por denuncias por tráfico y posesión de sustancias ilícitas, principalmente en España, Alemania, Francia y Holanda.


También hay países en los que es perfectamente lícito el consumo de la ayahuasca como es el caso de Perú, Ecuador, Colombia y Brasil. Éste último país incluso ya legisló al respecto tras una investigación en la que determinó que no se observaban perjuicios o daños inherentes al consumo y que incluso en algunas localidades se había encontrado una mejora en la calidad de vida entre los usuarios de esta sustancia adscritos a una iglesia organizada.


El farmacólogo Jonathan Ott dice que la ayahuasca, más que ningún otra droga enteogénica conocida, ha sobrevivido “la embestida de la instrucción y aculturación”, para tomar un lugar propio en lo que él llama “el Nuevo Orden”. Según sus propias palabras:


A pesar de las casi tres décadas de persecución de los enteógenos, ni el gobierno de los Estados Unidos, ni los de sus contrapartes Latinoamericanas ha mostrado intenciones de ilegalizar la harmina y la harmalina, alcaloides de la Banisteriopsis caapi (Los precios de Sigma Chemical Co. Vigentes en 1996 por un gramo de harmina libre de bases sintéticas eran de $50 dólares; harmalina $16.30; y de $38.50 y $70.40 por gramo de sus respectivas sales, harmol y harmalol; todos componentes vendidos para investigación. Así es que, aunque la poción de ayahuasca contenga la proscrita DMT y técnicamente pudiera ser ilegal, la planta Banisteriopsis caapi, sus alcaloides constituyentes, la poción de ayahuasca y los demás innumerables componentes de sus posibles aditivos, permanecen legales… la ayahuasca continúa usándose abiertamente, sin ningún estigma adherido a ella en Perú, Ecuador, Brasil ¡y en cualquier otra parte!(32)




LAS PLANTAS MAESTRO Y SUS DISCÍPULOS

Desde 1971, Jean-Pierre CHAUMEIL, etnólogo francés, ha efectuado varias estadías en la Amazonía peruana, especialmente entre los Yagua de la región nor-oriental con los cuales convivió más de tres años en compañía de su esposa. Su interés toca en prioridad el estudio comparado del shamanismo y, de manera más general, todo lo que rodea las nuevas formas de religiosidad en la Amazonía. Es autor de varios libros, entre los cuales están ‘Voir, savoir, pouvoir”, (Ed. de I’EHESS, París, 1983) y ‘Ñihamwo” (CAAAP, Lima, 1987). Encargado de investigaciones en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), pertenece al Equipo de Investigación en Antropología amerindiana del mismo (Francia).


Plantas Prehispancias - Smokeshop Mèxico - Jean-Pierre CHAUMEIL2



A través del mundo son numerosas las sociedades que otorgan un lugar privilegiado a los vegetales en su sistema de pensamiento. Es en particular el caso de las sociedades amazónicas que según J. Barrau (1990 : 1293) se podrían calificar de “vegetalistas”. Varias de ellas hasta consideran ciertos vegetales como la fuente del saber y de los poderes (cosmológico, terapéutico y otros). De manera general, todo ocurre como si esas sociedades concibieran una continuidad, una solidaridad mística entre los vegetales y los hombres, entre el “crecimiento” vegetal y el crecimiento humano, entre los modelos de reproducción vegetal y humano. Este pensamiento se fundamenta en parte en la idea que el conocimiento de las cosas y de los seres del mundo no tiene su asidero en el hombre mismo, sino dentro de la naturaleza (vegetal) que lo rodea.


Este concepto de planta-saber (o planta-poder si se quiere) está ampliamente difundido en la Alta-Amazonia y es muchas veces traducido en lenguaje shamánico por “espíritu” o “madre” de los vegetales (Luna, 1986; Chaumeil, 1983).


Así que abordar los fenómenos de terapia shamánica en el mundo amazónico sin evocar las plantas alucinógenas sería despojarlo de un elemento dinámico esencial. Sin embargo, no habría tampoco que limitar el uso de alucinógenos al campo terapéutico. Numerosas sociedades amazónicas los emplean dentro de un contexto sociocultural más amplio (rituales de iniciación, de caza y de cultivo, prácticas adivinatorias, etc.) y las integraban otrora como productos de intercambio en los grandes circuitos comerciales que vinculaban la selva amazónica con los Andes y el litoral Pacífico. Pero de hecho, el uso de alucinógenos en el ámbito indígena parece esencialmente ligado a la iniciación shamánica; es muy ocasional en las curas donde el tabaco (fumado, masticado o bebido) se vuelve el vegetal de referencia (Wibert, 1987). Según los conceptos indígenas, las madres de los alucinógenos son ante todo entidades que “enseñan” más que actúan por sí mismas y para sí mismas. Sin embargo, progresivamente, los alucinógenos entraron en la parafernalia terapéutica clásica de los shamanes mestizos que ejercen en las ciudades y en consecuencia, retroactivamente, este uso se difundió entre algunos shamanes indígenas. La extensión del campo de los alucinógenos a un ámbito de aplicación estrictamente terapéutica (diagnóstico y cura) parece ser un fenómeno relativamente reciente si se toma en cuenta los datos de la etnografía indígena que los asocian más a un modo específico de aprendizaje y conocimiento.


Efectivamente, en numerosas sociedades del alto Amazonas, la iniciación shamánica implica un noviciado (a veces de varios años) que se inicia con la toma periódica, según un orden establecido, de alucinógenos (y en forma facultativa de jugo de tabaco) bajo la dirección de uno o varios shamanes experimentados. No se puede considerar seria ninguna iniciación sin esos alucinógenos que se dice encierran espíritus extremadamente poderosos, cuyo amaestramiento se consigue mediante los viajes visionarios inducidos por la ingestión escalonada de esas mismas plantas. La operación consiste en añadir paulatinamente nuevas decocciones, creando mezclas más y más heterogéneas para así multiplicar y diversificar las fuentes del saber. Esos mismos espíritus o madres de los alucinógenos figuran además en el espectro de auxiliares favoritos de los shamanes, como dadores de saber y proveedores de armas mágicas (ver los relatos posteriores).


Cabe volver a subrayar que la toma de alucinógenos no es de uso reservado de los shamanes. La mayoría de los individuos, hombres y mujeres, sea en un medio indígena o mestizo, pueden vivir esa experiencia guiados por shamanes entrenados. En este caso, las tomas se orientan claramente hacia la auto-curación o la búsqueda de efectos telepáticos. En todo caso, las tomas nunca son anárquicas ni indiferentes. Los Yagua de Loreto, por ejemplo, han elaborado una “tipología-procedimiento” de los alucinógenos: primero están los que “hacen ver” y los que “hacen viajar”; los que “enseñan” el arte de curar o de hechizar; luego aquéllos que calientan” el cuerpo o los que “afinan y embellecen la voz” para seducir; los que “dan fuerza”; los que “queman” las almas o “cicatrizan” las heridas y, finalmente los que se “intercambian” con las entidades invisibles (Chaumeil, 1983). Recordemos también que, para esos mismos Yagua, el universo de los alucinógenos es un componente de la realidad tanto como la realidad inmediatamente visible vivida por cada uno en su cotidianeidad.


En lugar de desarrollar, como ya lo hicimos en el trabajo antes citado, la manera como una sociedad específica piensa y utiliza los alucinógenos en el contexto shamánico, hemos preferido dar la palabra sobre este tema a varios shamanes procedentes de diferentes tradiciones pero que ejercen en la misma región (entre Iquitos y la frontera colombiana). Sus relatos, recogidos entre 1984 y 1985, nos parecen ilustrar mejor que cualquier otro discurso la importancia del elemento vegetal y de los alucinógenos en el modo de aprendizaje, los sistemas de pensamiento y las culturas amazónicas de hoy en día.


 


Alberto Proaño (Shamán Yagua, quebrada Marichín, 1976)


“Mi padre ha sido un gran curandero Yagua, nëmara. Se le llamaba también sandatia “el-que-sabe”. El me enseñó el vegetal. Primero el piripiri que es el vegetal para preparar el cuerpo. La primera vez que tomé el piripiri, vi una candela grande que se transformó en serpiente y escuché solamente a lo lejos rumores de voces. La segunda vez tomé piripiri con tabaco que es el “camino de las almas”. Vi nuevamente a la candela, pero luego se presentaron dos mellizos (madre del tabaco) que me enseñaron los cantos del tabaco y de los cigarros-mágicos. La madre del piripiri se presentó más tarde bajo la forma de un animal-fantasma: me entregó una pastilla para curar y sopló en mi boca un virote (dardo mágico) para resistir a las enfermedades.


Antes de tomar el ayahuasca mezclado con el piripiri y el tabaco, mi padre finado me hizo tragar 5 flemas (que sacó de su cuerpo) para preparar mi estómago. Cuando tomé la purga, la madre del ayahuasca me entregó un cigarro encendido de donde salía un olor perfumado que me hizo ver muchas cosas. Luego me llevó hasta el cielo, pasaron varias capas de nubes. Ahí me dio un vestido para mudarme de manera que las enfermedades no penetren en mi cuerpo. La madre del ayahuasca asusta la primera vez, pero después es como tu hijo; puedes hablar con ella soplándole tabaco. Cada vez que la necesitas, está contigo, te cuida. Después tomé la purga con el toé, su mezcla.


El toé me hizo conocer el mundo de la gente-sin-ano (bajo la tierra) y el medio-mundo donde también vive gente, más allá del mundo de los buitres. La purga me hizo conocer toda clase de gente (de espíritus). Un día mi padre finado me hizo la prueba y me dijo que sanara a mi abuelo enfermo. Le he chupado en la garganta y le he sacado dos flemas. Pero todavía no se transformaban. Me dediqué con más y más frecuencia a las curaciones hasta que yo vi esas flemas transformarse primero en virotes y luego en gente. Desde entonces podía saber quién había mandado la enfermedad, podía conocer la fuente de la enfermedad. He probado más luego muchos otros vegetales como el naranjillo y el venado-caspi que me hicieron conocer más. Así me he graduado de nëmara” (versión resumida del texto presentado en Chaumeil, 1983:33-43).


 


Juan Pacaya (curandero de origen Cocama, lago de Caballo-cocha, 1984)


“Mi abuelo Bartolomé Pacaya ha sido Omaguino (de Omaguas), igual que mi abuela Margarita Iruyara. Vinieron a Caballo-cocha hace años, en el tiempo que costaba el jebe. Mi padre se llamaba Gavino Pacaya Marín, aquí ha crecido pero ha nacido en Omaguas. Mi madre Narcisa Wayunga era de Balsapuerto, Cocama era. Yo he nacido aquí, en Caballococha y tengo 70 años. Mi mujer era también Cocama, Artuwari Macuyama, y nació en la boca del río Nanay. Primero yo era pescador, de joven. Luego trabajé la shiringa un año, después la madera dos años. Ahora me dedico a los cultivos. Tengo aquí 3 hermanos, Bartolo, Miguel y Rafael (él también sabe curar). Yo he aprendido en el río Nanay, en el tiempo de conflicto con Colombia en 1932. Así que he sido militar también pero nosotros no hemos peleado. La toma de Leticia ha sido cosa de puros civiles. En el Nanay de mis paisanos, los Cocama. Yo he aprendido de joven antes que yo tenía mi mujer. Yo aprendí poco a poco, tengo una memoria bien suavita; lo que canta uno, un paisano,. yo le aseguro todito, tengo buena cabeza. Asi aprendí con ayahuasca en el mismo Nanay durante los años que estuve allí. Tenía dos compadres que hacían curanderismo Cocama. Yo tengo mi cachimbo también, yo también saco chonta. Yo he querido aprender para ser curandero, para eso he nacido. Cuando vinimos a Iquitos se enfermó uno de mis hijos, quería morir. Le pregunté a mi mujer finada: “¿dónde vamos a hallar médico aquí? a ver, yo voy a probar”. Le he probado y se sanó. Yo he sanado, hermano, no uno, he sanado cientos de muchachos! Grandes también, de todas partes. Yo utilizo medicina Cocama, la soga ésta, el ayahuasca con su mezcla. Yo utilizo también un “santito” de este tamañito, se llama Encanto; es como una persona chiquita, parece un callampito (hongo). Es medicina también y se Ie apega donde duele. Cuando tomo la purga (ayahuasca y su mezcla), veo toda clase de cosa, gente, animales, hamacas … Hasta ahora he tomado muchas veces la purga, hasta para sanarme yo mismo. Hace un año he querido morir, adentro me dolía. Me fui al hospital de Caballo-cocha a ver al médico: “yo estoy enfermo, doctor, le digo, tengo un dolor adentro, no por encima, sino por adentro!”. “A ver, saca la camisa, me dice”. Me ha tocado, me ha golpeado por aquí, por acá: “Señor Pacaya, me dijo, no estás enfermo!” De cólera me fui y tomé el ayahuasca, dos veces tomé. Me ha purgado, me hizo vomitar. El segundo día desapareció el dolor y me sané por completo! En mi mareación vi dos tremendas sombras, de dos metros de altura con pantalones blanquitos. Me miraban cuando vomitaba. ¡Adiós hinchazón de barriga! Nunca más hasta hoy día. Desde entonces nunca me voy al hospital. Todo se sana con purga, todo es purga”.


 


Rafael Pacaya (curandero, hermano de Juan Pacaya, 1984)


“Mi medicina es la Mukura, planta que se toma en cada luna verde, a las 12 de la noche. Esta planta tiene muchos secretos. Viene la madre y te enseña los icaros para sanar, pero también para hechicería. Con el ayahuasca, yo no he visto nada. La madre de la mukura es como un enano o una viejita con el pelo amarrado sobre la cabeza. Se presenta también la madre del toé (su mezcla), es como una persona pero parece que no tiene huesos. Yo he empezado a aprender a los 67 años, ahora tengo 74. He tomado la mukura por primera vez porque estaba enfermo, tenía paludismo. He tomado un año y me he sanado. La mukura es buena para el paludismo. Después he seguido tomando la mukura como medicina. La mukura es mi jefe, me ha enseñado toda clase de hechicería y de curación. La mukura hace conocer el hombre”.


 


Alonso Ruiz Ríos (curandero mestizo, Iquitos, 1984)


“Nací en los alrededores de Pucallpa. Tengo 31 años y vivo en Iquitos desde los 5 años. Mi maestro fue un médico ayahuasquero mestizo de nombre Fidel Mozombite. Me hizo ayunar en el monte durante dos años. Venía a visitarme cada 15 días. Me enseñó los icaros en lengua quechua, tanto para curar como para el “mal de gente”. La cuarta vez que tomé la purga, vi un “hospital” lleno de medicinas. Era como una farmacia donde había remedios para curar y para dañar. La madre del ayahuasca te hace escoger. Hace 11 años que tomo la purga, el ayahuasca mezclado con chacruna, con chiricsanango y con hojas de renaco. Después de dos años de ayuno, una “anciana” (madre de la purga) se presentó y me enseñó. Luego, salí para la madera sobre el alto Ucayali, el río Tamayo, donde me encontré con un curandero Indio, perteneciente a los Campa, Francisco Shumigabi. Me dio una planta parecida al culantro y me hizo ayunar dos años más en un lugar aislado. Me dio también ayahuasca. Después de 6 meses, la madre del vegetal hizo la “prueba”. Vi entonces la Sirena. Podía ver debajo del agua y aprendí el canto triste de la Sirena (madre del agua). Este canto sirve sobre todo para atraer a las mujeres con perfume. También aprendí aquí la gasolina: eso es para tu defensa. La madre de la gasolina es como un viento que te protege, te cuida, es como un vapor que te envuelve. Así, primero tú tomas la gasolina antes de tomar la purga, para preparar el cuerpo. El primer maestro me enseñó los cantos en quechua, el segundo en lengua campa. Ahora canto en quechua-campa y nadie me puede “cruzar”. Después de dos años de ayuno, el curandero campa me sopló sobre el cuerpo como para “despacharme” y desde entonces me dedico a curar. Se llama “maestro” a la madre de la purga y warmicita a los espíritus auxiliares. Cuando curo en casa, pongo “soldados” en los cuatro rincones. Con la gasolina, me cuidan cuando tomo la purga. Mi maestro Francisco me dio virotes, gasolina, petróleo y la serpiente cascabel que tengo todos en mi cuerpo. También me dio un encanto: una piedrita “charapita” que “chupa”. Se pega en las partes que duelen y sólo yo puedo sacarla. Tengo muchas medicinas vegetales pero es la madre del ayahuasca la que me enseñó todo”.


 


Celso Rojas (curandero mestizo, Iquitos 1985)


“Yo soy Celso Rojas Ucachiua. He nacido en Moyobamba en 1905. Me he criado en esas alturas (alto Tapiche) en el tiempo del jebe y del caucho, y he venido a Iquitos,con mis padres en 1918. Después he ingresado un año en la FAP (aviación). De ahí, me han trasladado a Moyobamba otra vez, un año y medio antes de regresar a Iquitos, donde mis padres murieron. Poco después me puse enfermo; mi pierna izquierda se ha podrido hasta el hueso. No me podía sanar.


Me fui a internarme por 4 meses en el hospital Santa Rosa, pero sin mejoramiento. Antes que me trozan mi pierna, salí nuevamente al alto Tapiche donde tomé por primera vez el ayahuasca, era en 1933. He dietado tres años sin comer sal, ni dulce, ni ver a nadie. De esta manera me sané y aprendí el poco que conozco. No he tenido ningún maestro aparte de la purga misma (ayahuasca). Yo la preparaba, la cocinaba y la tomaba. Conocí sin embargo a un Indio Capanahua, un tal Pedro Nahuatupe, que me mostró cómo preparar la purga, pero no me convenía. En mi casa he cambiado la preparación, pero de todo este tiempo los gusanos llenaban mi pierna malograda. De repente vino en mi mareación un pajarito carpintero, color pardo, cabecita colorada, a pegarse en mi rodilla. El comió todita esa gusanera. Yo sentía, yo veía (en mi mareación) el carpintero comer a todos estos gusanos. Luego cayó el carpintero en la olla de la purga y ahí desapareció para siempre.


Entonces he comenzado a sanarme. A los 6 meses estaba sanito. Faltando poco para cumplir tres años de dieta, he tomado la purga otra vez. Vino una boa inmensa, sus ojos parecían focos de carro. Vino de frente en la olla para batir la purga con su lengua. Después me ha comenzado a lamer, ha.metido su lengua en mi oído, en mis ojos, en mi nariz, todo, y con su lengua ha reunido mis pies así bonito y ha comenzado a tragarme. Y eso, dijo la boa, era para graduarme de sumé, o sea andar por debajo del agua y salir el día que me da la gana y donde quiero. Pero no logré graduarme: cuando estaba a medio cuerpo en su boca he tenido miedo, y la boa me vomitó. Sumé es el último grado, el primer grado es el banco, el segundo es el muraya. El sumé puede vivir en el agua y salir donde quiere, vive en pueblos de vidrio adentro del agua. El banco templa su mosquitero y se echa, en su encima se sientan los espíritus del monte, por eso se le llama banco, es el primer grado. El muraya cura con vegetales, hasta ahí me he graduado yo.


Las madres del ayahuasca son muchas, en distintas formas. Se presentan en forma de lagartija, víbora, lagarto, o gente enana. Todos enseñan. A mí me enseñaron en Inca (quechua). Del Capanahua, conozco algunas partecitas nomás, que me enseñó Pedro Nahuatupe. Yo he empezado a tomar a los 25 años. Antes del ayahuasca, he tomado el chiricsanango, el uchusanango, el ojé con mi padre. Pero recién he “visto” con el ayahuasca, y me he acostumbrado, ahora me gusta, yo lo tomo rico, parece gelatina. Yo tomo ayahuasca mezclado con distintas clases de plantas. He probado hasta con su cogollo del huicungo, de la chambira, con chullachaqui-caspi, con la corteza de ayahuman, huaira-caspi, garabato-casha, zarza, villorenaquillo (macho y hembra), sanango, estoy probando toé también. El chiricsanango le quita su fuerza al ayahuasca, sólo se toma para sacar el frío y fortalecer el cuerpo. El chullachaqui-caspi no vale, pura maldad, la chambira y el huicungo lo mismo. La chuchuhuasi tiene la mitad buena y la otra mala. El garabato-casha y la zarza son todito medicina. He tomado con urcu-huasca, con wayusa, con resina de ojé, con creolina, alcanfor, agua florida, todo he probado. Los que me han servido, los he guardado y los que no me han gustado los he abandonado. Desde el año 1933, sigo de purguero y sané a muchos enfermos”.


 


Mejandro Vasquez Zárate (curandero mestizo, Iquitos 1985)


“Yo tengo 65 años, he nacido aquí en Iquitos pero yo aprendí en Puca Barranco (caserío del río Napo) con un Indio capturado por caucheros en una correría, por los años 1940. Un día este indio me llamó diciendo que en su sueño escuchó a la madre del ayahuasca que quería conocerme y enseñarme la purga. A los 17 años tomé ayahuasca y su espíritu me enseñó en quechua. Todo lo que conozco es en quechua, mis icaros, mis curaciones. Dos años he tenido que dictar, ya que para saber bien es dos años. Después del ayahuasca, he tomado tabaco por la nariz, en el pico de la pinsha (tucán).


El ayahuasca tiene padre, es un hombre chiquito con sombrerito, el cuerpo cubierto de sogas, como un tronco de tamshi. El me llamó “hijo” y me enseñó. Me enseñó primero a silbar bonito ; del silbido se aprende el icaro, de ahí poco a poco viene la voz del icaro. Del ayahuasca hay el macho y la hembra. El macho es más fuerte. Hay también el cielo-ayahuasca o rayo-ayahuasca, que hace ver todo el cielo, y el ayahuasca de tierra. El padre del ayahuasca me una flema, el yachay, por la boca. Es como si uno planta en su cuerpo, crece poco a poco y el cuerpo se hace más y más fuerte. Por eso se dieta. Uno tiene que conocer todos los icaros que existen para ser verdadero maestro, para que pueda sanar cualquier enfermedad (cada enfermedad tiene su icaro propio). El maestro máximo se llama tronco. Yo tengo mi defensa, mis genios, yo tengo mis bombas, mis aviones. Yo puedo mandar una bombardeada, con el rayo se les quema a todos los enemigos, es la mejor defensa. El padre del ayahuasca es el que hace todo”.


 


Clotilda de Rengifo Marín (curandera de origen brasilero, Iquitos 1985)


“Mi madre ha sido brasilera. A los 15 años vino a aprender el vegetal en Caballo-cocha. Empezó a aprender de la vegetación a los 14 años. A los 15 dominaba la purga, la “ciencia”. La purga es la primera planta que Díos puso en la tíerra para regar la vegetación. De esta manera he empezado a aprender con mi madre directamente de la “ciencia”, yo no tengo icaros. El que enseñó a mi madre era un maestro de Lamas.


Yo tomo puro ayahuasca, soy vegetalista 100 por 100. Mi primer maestro fue Cocama, se llamaba Juan Martín Yawarkani. He tomado 5 años con él la purga, he dietado 8 años y yo curo desde hace 10 años. Yo soy la reina de la vegetación. Soy comando general de mando. Para superarse hay que dietar, hay que botar el cuerpo, hay que quedar huesito. Cuando más te metes en la dieta, más avanzas en la ciencia. Nos enseña el arco-iris del espacio: tiene 7 colores encendidos, 4 son medicinas y 3 son dañinas. Eso el doctor no cura. Los colores buenos son: azul y rosadito, el malo es el amarillo”.


 


Julia Navas Nibeira (curandera mestiza, Iquitos 1985)


“Yo aprendí así: he sufrido una enfermedad hace muchos años. Llegué a un maestro que era un Indio Chama. El me enseñó a tomar el ayahuasca. De la primera copa, me sané pero me hizo dietar 6 meses. Yo he cantado 7 canciones la primera noche. Seguí dietando durante 3 años por el Ucayali. Mi maestro sabía mucho porque se metía en el agua y salía a las 4 horas completamente seco; sumé era. He dietado varias plantas: ayahuasca principalmente, murcuhuasca, agregando siempre la chacruna que es también primordial para la visión. El ayahuasca sólo marea. El toé también sirve para ver. Mi maestro me enseñó en su idioma chama (Conibo), él me dio el llausa mariri, es una defensa que tenemos en el estómago y con la cual sacamos virotes. Me trasmitió este mariri por medio de vientos. El genio del ayahuasca, el rey de la medicina, es satitucuy, un viejito de color bronceado óxido, de tamaño diminuto, con sombrero de piedra, zapatos de piedra, bastón de piedra, él también viene de un cerro de piedra. Los duendes son los discípulos del viejito, sus ayudantes. Son los cuidadores dé ‘nuestro cuerpo: las arcanas, para que nadie nos cruza. Trozan flechas, son como Indios. Mi animal protector es un águila que siempre pongo en el techo para cualquier cosa que caiga de arriba, él lo coge, todo lo malo. Ponemos también defensa en los 4 costales: los shitaneros que decimos. Son los balisteros, los pucuneros, los guerreros, no dejan pasar a nadie. Son Indios, por ejemplo un Huambiza si tomamos el ayahuasca con el yagé, ya que el yagé viene del Huambiza. El ayahuasca es nuestro maestro a todos, no podemos superarlo, somos sus discípulos. Hay muchas clases de ayahuasca: cielo-ayahuasca, trueno-ayahuasca, encanto-ayahuasca, rayo-ayahuasca, boa-ayahuasca, y muchos más, cada uno tiene sus secretos”.


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LAS PLANTAS MAESTRO Y SUS DISCÍPULOS

viernes, 16 de mayo de 2014

EL CANNABIS COMO ENERGÍA DE BIOMASAS

El cañamón contiene un 30% de aceite. Este aceite ya se ha utilizado para la elaboración de fueloil diesel de gran calidad y aceite para motores de aviones y máquinas de precisión. A lo largo de la historia, el aceite de la semilla del cáñamo se ha venido utilizando como aceite de alumbrado.




La leyenda dice que el genio de la lámpara quemaba este aceite de la semilla del cáñamo para la iluminación, de la misma forma que el profeta Abraham. En la época de Abraham Lincoln el único competidor del aceite de cáñamo utilizado como combustible era el aceite de ballena. La biomasa no es una alternativa, es el futuro. La biomasa ha abierto en los últimos años una puerta en la búsqueda de nuevos materiales combustibles. Además, el alto contenido de celulosa de la planta de cáñamo se puede transformar en alcohol y diversos gases combustibles. 


A principios del siglo XX, Henry Ford, adelantándose a su época y junto a otros genios de la ingeniería orgánica, destacó un hecho importante, que hasta un 90% de todos los combustibles fósiles que se están utilizando actualmente (carbón, aceite, gas natural, etc.) se deberían haber reemplazado desde hace bastante tiempo por biomasas tales como los tallos de maíz, el cannabis, el papel desechado y similares.


La biomasa puede ser transformada en metano, metanol o gasolina a un precio muy inferior al actual coste del petróleo, carbón o la energía nuclear (especialmente si tenemos en cuenta el coste medioambiental) y su uso obligatorio acabaría con la lluvia ácida, la contaminación por azufre y el efecto invernadero.


¿Por qué cambiaría la situación? Sencillamente, porque, al contrario que el combustible fósil, la biomasa proviene de plantas vivas (no extinguidas), que, desde que nacen hasta que mueren, y por medio de la fotosíntesis, están eliminando continuamente la contaminación producida por dióxido de carbono. Y además, los combustibles de biomasas no desprenden gases sulfúricos.


Esto se puede llevar a cabo si se cultiva cáñamo para biomasa y después se transforma, ya sea por medio de pirólisis (para obtener carbón vegetal) o sometiéndolo a un proceso con productos bioquímicos, en combustibles que reemplacen los productos energéticos procedentes de combustibles fósiles.


Por ejemplo, el metanol, un producto resultante de la pirólisis, se utiliza hoy en día en la mayoría de los coches de competición; antiguamente los granjeros americanos y los conductores de automóviles lo utilizaban mezclado con petróleo. Se ha utilizado desde la década de los veinte del presente siglo, hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, como combustible para decenas de miles de automóviles, maquinaria agrícola y vehículos militares.


Cannabis biocombustibles

El aceite de cannabis es superior al petróleo, además se convierte en combustible de diesel fácilmente. Los procesos de extracción química pueden aumentar el rendimiento total del aceite a un 40% del volumen de la semilla. La producción de semillas es de 1000 kilos por hectárea, 400 litros de aceite puro (Robinson, 1999:38). El aceite de semilla de cáñamo arde como el aceite para calefacción. Es esencialmente más pesado que el combustible líquido procesado y además contiene una pequeña cantidad de metanol. Esto produce un combustible líquido y oxigenado de primera calidad, con ebullición y viscosidad de calidades parecidas al diesel de petróleo. Proporciona una fuerza máxima para los motores con poco monóxido de carbono y 75% menos de hollín y partículas.


Es mucho más productivo utilizar las plantas secas de cáñamo como combustible. El proceso es embalarlas en paquetes y quemarlas para obtener fuego que alimente a unas calderas para producir electricidad. Este cultivo energético podría constituir una empresa provechosa.


Para la conversión de los biomateriales y de los combustibles fósiles se utiliza el mismo proceso de descomposición termoquímico básico. Los desechos municipales y agrícolas también son buenos para este proceso y pueden abastecer hasta el diez por ciento de nuestras necesidades energéticas. Las plantas herbáceas que necesitan mucha humedad, como por ejemplo la caña de azúcar y el maíz, son las mejores para la descomposición bioquímica. La fermentación alcohólica resultante tiene una gran utilización como materia prima química. La descomposición bacterial da lugar a un biogás rico en metano, excelente como combustible de calderas.


En busca de la energía renovable

Los recursos de energía fósil de los que disponemos actualmente, aportan el 80% de contaminación, tanto atmosférica como terrestre, envenenando al planeta todos los días. Muchos investigadores afirman que el sustituto más económico de estos métodos energéticos tan caros e ineficaces no es ni el viento, ni las placas solares, ni la energía nuclear, geotérmica ni ninguna por el estilo, sino tan sólo el buen aprovechamiento de la luz solar repartida equitativamente para el cultivo de los biomateriales. A una escala global, la planta capaz de producir el mayor número de biomateriales es el cáñamo, el único recurso natural renovable anualmente con el que se pueden reemplazar todos los combustibles fósiles.


Los primeros magnates del petróleo (Rockefeller de Standard; Rothschild de Shell, y otros), pensando lo que se les avecinaba a medio plazo con las amplias posibilidades del económico uso del metanol como combustible, ya adelantado por Henry Ford, bajaron la tarifa del petróleo y lo mantuvieron a unos precios tan increíblemente bajos, que ninguna otra fuente energética pudo competir con ésta. Dichos precios llegaron a ser de un dólar a cuatro dólares por barril durante unos cincuenta años, hasta la década de los años 70. Una vez que dichos magnates se aseguraron de haber eliminado a la competencia, hicieron que los precios del crudo se dispararan hasta llegar a los cuarenta dólares por barril de hoy en día.


La utilización de las biomasas como carburantes debería comenzar inmediatamente para conseguir frenar la contaminación del planeta y también para poner fin a nuestra alta dependencia energética del petróleo.


Fuente limpia y renovable

Combustible no es necesariamente sinónimo de petróleo. Los sistemas de energía de biomasas pueden proveer una fuente de combustible económicamente posible, y también sería una forma de crear muchísimos puestos de trabajo. Los combustibles derivados de la biomateria del cáñamo pueden ser los sustitutos de toda clase de producto energético de combustible fósil.


En el proceso de transpiración las plantas de cáñamo en crecimiento “respiran” CO² (dióxido de carbono) para formar su estructura celular; el oxígeno restante es expulsado recargando las reservas de aire de la tierra. Por lo tanto, al quemar la biomateria del cáñamo (rica en carbono) para la obtención de energía, el CO² es devuelto al aire. El ciclo del CO² ayuda al equilibrio ecológico al completarse con la nueva cosecha de combustible del año siguiente.


La transformación de la biomasa por medio de pirólisis (sometiendo el material orgánico a altas temperaturas al vacío o con muy poco aire) da lugar a un carbón vegetal que se consume limpiamente y que puede reemplazar al carbón mineral. El carbón mineral es la causa principal de la lluvia ácida; éste contiene el azufre que se desprende de las calderas que funcionan con carbón mineral. Esta lluvia es perjudicial para cualquier membrana celular con la que tenga contacto, especialmente para las formas de vida más simples. El proceso de combustión industrial del carbón vegetal no da lugar a emisiones de azufre, por no ser éste uno de sus componentes.


Del proceso pirolizante de la biomasa también se obtiene fueloil sin azufre que puede sustituir perfectamente a algunos combustibles fósiles como, por ejemplo, el gasoil. El nivel de CO² que se encuentra en la atmósfera no aumentaría si se utilizara fueloil obtenido a partir de los biomateriales.


En la pirólisis se utiliza la misma tecnología pirolítica que se emplea en la industria petrolífera para procesar combustibles fósiles. Los gases resultantes al extraer el carbón y el fueloil del cáñamo se pueden utilizar también como combustibles para los generadores de electricidad.


Este proceso de transformación de los biomateriales se puede ajustar para obtener carbón vegetal, fueloil, vapor para uso industrial, metanol y otros productos químicos muy importantes para la industria: acetona, acetato etílico, alquitrán de hulla, brea y creosota.


Biomateriales contra la escasez de energía

Los tallos de la planta del cáñamo están compuestos por un 80% de parte leñosa (producto secundario de la pulpa que se obtiene una vez separada la fibra de la planta). El 77% de los “desperdicios” del cáñamo son celulosa, material primario esencial en la industria química (materia prima industrial) utilizado para la elaboración de productos químicos, plásticos y fibras. Dependiendo de qué informe agrícola estemos leyendo, una hectárea de plantas de cáñamo que hayan alcanzado su altura máxima puede proveer de una forma económica hasta cuatro veces más la cantidad de celulosa y semicelulosa que se encuentra en los tallos de maíz o la caña de azúcar, las plantas anuales de más contenido de celulosa del planeta después del cáñamo.


El cáñamo se puede recolectar en casi todas las zonas dos veces al año y, en las zonas más cálidas, como Andalucía, entre otras, podría llegar a ser un cultivo practicable durante todo el año. El ciclo productivo del cáñamo es muy corto y se puede plantar una vez que otros cultivos alimenticios hayan sido recolectados. Lo que llegará a ser el elemento económico crucial en la producción energética mundial será, casi con toda seguridad, una cadena independiente y semi-rural de agricultores cualificados y autónomos. Si la biomasa del cáñamo se introdujera en los países del Tercer Mundo podría acabar drásticamente con la ayuda que estos países reciben del exterior y con los motivos de la guerra, a la vez que elevaría la calidad de vida allí a pasos agigantados.


Negocio gratuito y con grandes ganancias

Hay otros muchos sectores de la economía que se verían muy beneficiados del fin de la prohibición del cáñamo. El cáñamo legal devolvería a los agricultores un potencial de recursos naturales y conllevaría la creación de muchísimos puestos de trabajo en producción energética. Los agricultores energéticos del cáñamo se convertirán en los productores de materia prima para muchas de las necesidades que hay hoy en día.


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EL CANNABIS COMO ENERGÍA DE BIOMASAS

lunes, 12 de mayo de 2014

CONSUMO DE DROGAS EN LA INDIA


De nuevo de la mano de nuestro colaborador © Isidro Marín Gutiérrez nos acercamos a un pais con una cultura muy distinta a la occidental en lo que al consumo de cannabis se refiere.


Entorno al año 2750 a. C. se instala en el valle del Indo una economía de poblado autóctona, precedente, aunque sin relación entre ambos, del complejo cultural de Harappa, el tercer gran centro de la civilización primitiva, comparable a los de Mesopotamia y Egipto.


Los trabajos realizados Harappa, en Mohenjo-Daro y en Chanhu-Daro demuestran la existencia de grandes ciudades cuyos primeros pobladores conocían ya la escritura y trabajaban los metales siendo buenos artesanos,  estableciendo incluso rutas comerciales, durante los periodos Dinástico Primero y Acádico, con Mesopotamia. Al concluir el segundo milenio antes de Cristo la cultura de Harappa decayó, quizás por el comienzo de las invasiones arias que redujeron a la esclavitud a su población.


El pueblo de los arios


Los arios eran indoeuropeos, pueblo de lengua sánscrita, seminómadas, ganaderos por esencia aunque conocían también la agricultura. La cultura aria penetró en el país indio y sus aportaciones más importantes fueron la introducción del caballo y la generalización de las técnicas del bronce y luego del hierro. A partir de entonces, gobernados por reyes hereditarios se establecieron divisiones estamentales sociales entre los brahmanes o sacerdotes, los chatrios o guerreros y los vaisias o plebe, aunque al parecer ninguna barrera absoluta dividía a estos grupos en castas rígidas. Es posible que tal división tuviese su origen en los conflictos entre los arios y los dasius aborígenes del país que se identifican con los drávidas. Estos se mezclaron en parte con los arios y en parte quedaron incorporados a la sociedad con el nombre de suckas. El contacto con los arios tuvo otra consecuencia: el grupo indoeuropeo original se había escindido muy tempranamente en las familias irania e india por lo que es lógico pensar que ambas culturas tuvieron un origen común. Las relaciones entre la India y el Irán fueron constantes. Pueblos iranios invadieron también la India y crearon en ella grandes reinos: existieron entre ambos pueblos constantes intercambios culturales y científicos.


Volviendo al tema de este artículo, las fuentes donde habrá que buscar el rastro de las drogas y su interpretación mágico-religiosa de la vida serán los Vedas. Con el nombre de Veda se significa “el saber, el conocimiento sagrado por excelencia”: el conjunto de textos religiosos que los arios llevaron consigo.


El cannabis indio


Desde el siglo XV a. C. se conoce en la India el cannabis en diversas formas (en bebida, en comidas o fumado). El cannabis era utilizado de diferentes formas: con agua (poust), con alcohol (loutki) y con opio (mourra), en polvo (curna), amasado en forma de bolo (modaka), comprimido (vadika), aplicado como tintura (leha y paka), hervido en leche (dugdhapaka) y hervido en agua para obtener un extracto (kvatha). Existían tres formas de consumo (Snyder, 1970:27):



  1. Bhang: cogollos, hojas y palos. Consiste en hojas secas, semillas y tallos de cannabis, tanto de plantas masculinas como femeninas, se mezcla con azúcar, pimienta negra y agua o leche. Equivale a marihuana mala con tallos y semillas.

  2. Ganja: son los cogollos (más potente que el Bhang). Similar a marihuana “sin semilla” de alta calidad.

  3. Charas: resina de cannabis (similar al hachís). La palabra Charas proviene del persa y significa “resina de cannabis” (es el derivado más potente del cannabis) y consiste básicamente en resina pura. Antiguamente existían un método para obtener Charas: consistía en vestirse con ropajes de cuero y correr por los campos de cannabis justo en el momento de la floración. Luego se raspaba la resina que quedaba pegada a la ropas y se recogía.


La ganja forma parte de diversos alimentos como el barfee, laddoo, sarabat (es una bebida dulce) o el ma’joun (una golosina de miel verde). En los escritos sánscritos se habla de las “píldoras de la alegría” compuestas con goma de cáñamo y azúcar.


 


La planta, que se llama también vijohia (“fuente de felicidad”, “victoria”) y ananda (“fuente de vida”), se menciona en los primeros Vedas, sobre todo en el cuarto o Atharva Veda. En sánscrito se denomina sana (en griego kana) y bhang (“trastornar la rutina sensorial”). Sus preparaciones líquidas son la bebida favorita de Indra, el dios guerrero que representa a los invasores arios. Indra es el dios principal de la cultura védica en la India. Aparece como héroe y figura central en el libro Rig Veda. Es considerado el dios de la atmósfera y el cielo visible. También es el Rey de todos los dioses inferiores. Su arma es el relámpago vajra. Su montura o vahana es el elefante Airavata, que representa la nube que Indra controla. Su cuerpo está cubierto de ojos con párpados, que le permiten ver todo lo que sucede en el mundo. Según las tradiciones védicas, el cannabis brotó cuando cayeron del cielo gotas de ambrosía (amrta). Para la tradición brahmánica ortodoxa el consumo de cannabis agiliza la mente, otorga salud y larga vida, concede deleite, valor y deseos sexuales potenciados.


 


El cannabis en la India se emplea tanto en la vida religiosa como en la vida civil. Se puede consumir o se utiliza en múltiples formas de administración oral, cutánea y pulmonar. El cannabis se utiliza para todo: desde aliviar la fiebre, el insomnio, la disentería, la lepra, la caspa, las jaquecas, la tosferina, la oftalmia y otros males del ojo, las enfermedades venéreas y hasta la tuberculosis.


 


Con el desarrollo de la religión budista no hubo problemas por consumir cannabis, ya que tanto la rama Mahayana (y especialmente la secta tantra) como la Hinayana vieron en el cannabis un auxiliar para la meditación. Dentro de las complicadas técnicas que esa meditación conlleva se encuentran algunas basadas en fijar la atención sobre las imágenes persistentes en la retina tras cerrar los ojos.


El consumo de opio y daturas


El consumo de opio en la India era conocido desde el 2000 a.C. Desde el reinado de Sargón de Acadia (2334-2279 a. C.) hay pruebas de un intenso comercio entre las civilizaciones mesopotámicas y la del Indo, que se manifiesta en abundantes sellos y objetos decorativos de Harrapa y Mohenjo-daro en Uruk y Nínive. Pero la gran difusión del opio no llega hasta la difusión del Islam. En la India y Pakistán sigue extendido el uso lícito de opio y cannabis con fines médicos.


 


Las daturas, a pesar de su elevada toxicidad y su peligro, entran en tradiciones que las consideran gotas de amrta, siendo propugnadas para diversos tratamientos. Shiva es el dios de los aspectos creadores y destructivos del universo; su culto, de carácter tántrico, se ha relacionado con el consumo de daturas, que en ocasiones aparecen representadas en forma de botones trenzados en su pelo ondulante. Shiva es el dios destructor de la Tri-murti (‘tres-formas’, la Trinidad hindú) junto a Brahmá (dios creador) y a Vishnú (dios preservador). En su calidad de destructor, a veces se le llama Kāla (‘negro’), y es entonces identificado con el tiempo, aunque su función destructora la tiene su esposa bajo el nombre de Kali, cuyas formidables características la hace objeto de propiciación por medio de sacrificios (frecuentemente humanos). Como deidad de la reproducción (concomitante a la destrucción), el símbolo de Shiva es un falo (generalmente en forma de monolito de piedra, llamado lingam, bajo cuya forma se le adora en toda la India).


Cuando los dioses batieron el océano de leche para generar el néctar que los volvería inmortales, se generó también una cierta cantidad de veneno. Shiva se lo bebió para salvar a los devas, por eso su garganta adoptó un color azul, por lo que a Shiva se le dice Nila Kantha (‘cuello azul’).


Shiva lleva en su frente la luna en su quinto día (panchami). Está ubicada cerca del tercer ojo y demuestra el poder del Soma (la ofrenda sacrificial, que representa a la Luna). Significa que Shiva posee el poder de la procreación junto con el poder de la destrucción. La Luna también es una medida de tiempo, por consiguiente también representa su control sobre el tiempo. Shiva entonces es conocido por los nombres de Somasundara (Soma: dios de la Luna; súndara: ‘hermoso’) y Chandrashekara (chandra: ‘luna’; śekhara: ‘corona’).


El Soma


Varuna es el dios del cielo y del agua. Es el creador omnisciente. Dios soberano, personificación de la divina autoridad. Es el soberano del reino de los dioses y el conservador de las leyes cósmicas y morales. Varuna es el regente de la noche y habita en una casa con mil puertas, de forma que siempre es accesible a los nombres. Se dice que tiene una excelente vista, pues conoce cuanto ocurre en los corazones. Es el Rey de los dioses y hombres; es poderoso y temible: nadie puede resistir su autoridad. “Es el soberano regente del universo.” Varuna, el dios soberano, «puso Soma sobre la montaña», para que con su refuerzo Indra combatiese victoriosamente al dragón, compendio del caos. Algunos historiadores de las religiones interpretan este combate como una representación mítica de la lucha entre los arios védicos y la población autóctona, cuando comienza (hacia el XV a. C.) la penetración de los primeros desde el territorio de Sindh, en el Punjab. También existen otras tradiciones para las que fue un águila quien trajo Soma del cielo para que creciera en las montañas.


Soma constituye el tercer dios del panteón védico, al que se dedican los 120 himnos del libro IX del Rig Veda: es el dios de la Luna. En realidad es una planta cuya preparación en bebida transporta al que lo consume; los himnos prescriben ceremonias para utilizar una planta y preparar el brebaje, sin decir de qué planta se trata. De ahí que hoy en día los hindúes sigan realizando el rito, aunque lo de menos sea el vehículo botánico elegido.


Pero el rito con el Soma no sólo constituye el acto más importante de la vida del fiel, sino una muerte y nacimiento. Previo al nacimiento uno tiene que morir. Cuando uno muere, no en un sentido literal, uno puede ver a los dioses y hablar con ellos. Muere del mundo de los sentidos y de la vida aturdida y nace con una nueva sensibilidad espiritual. Justamente porque la iluminación hace «atento» al hombre, dicen los himnos, «soma confiere inmortalidad a los dioses».



Se ha intentado identificar qué planta o sustancia está detrás del Soma. La primera sugerencia concreta provino de un brahmán, que identificó el soma antiguo con cáñamo. G. Dumézil (1898-1986), en su tesis doctoral, afirma que el Soma era el sustituto de la «arcaica cerveza de cebada» bebida por los proto-arios. En los años treinta del siglo XX otro filólogo europeo propuso que debía tratarse de alguna trepadora alucinógena traída consigo por los arios desde Asia Central, dentro de una interpretación más amplia que trataba de explicar el surgimiento del ascetismo hindú como consecuencia de dificultades en el aprovisionamiento de ese vehículo extático. Algunos especialistas indios y europeos seguían aventurando explicaciones cuando apareció el estudio de Wasson, volcado sobre la tesis de que era sin duda amanita muscaria.


Debemos aceptar que es improbable que conozcamos qué contenía el Soma original ya que no aparece en ningún texto, pero es acertado pensar que probablemente sea una sustancia psicoactiva. Pero, ¿cómo fue posible? Y, en segundo lugar ¿por qué?


Según el investigador Felipe De Felice, el agente vegetal crecía en los territorios ocupados por los arios antes de penetrar en el Punjab hacia la India. La disponibilidad de tener la sustancia cada vez se hacía más imposible ya que se alejaban de su punto de partida y la planta de donde se sacaba el Soma no se aclimataba. De Felice afirmó que la falta de aprovisionamiento de la planta con la que se hacía el Soma fue el impulso inicial para el desarrollo de las técnicas del yoga, cuyo significado inicial sería un intento de llenar el vacío «somático» con un sistema que alcanzaba estados anormales de conciencia sin necesidad de recurrir a la planta. El yoga es una práctica psicofísica (posturas del cuerpo, control de la respiración y meditación). El yoga se encuentra dentro del marco de las doctrinas del hinduismo (una cosmovisión de la naturaleza, origen y destino espiritual de la humanidad). Según sus practicantes, el yoga significa la ‘unión o integración del alma individual con Dios’. Se desconoce exactamente cuándo los habitantes de la India comenzaron a realizar este tipo de meditación con posturas físicas. El fondo de la tesis de Felice se basaba en afirmar que el misticismo provocado por agentes vegetales precedió al misticismo provocado por prácticas ascéticas.


 


Ahondando en las intuiciones expuestas por De Felice, R. G. Wasson sugirió que la escasez de referencias precisas a la planta podría atribuirse a una transformación de naturaleza estamental. Al convertirse un conjunto de chamanes en una casta sacerdotal, aparecieron formas de reserva histérica para la población. Primero se restringió el uso de Soma a ceremonias religiosas, evitando que se convirtiese en una droga para el ocio o terapéutica (como había ocurrido con el cannabis, el opio y las bebidas alcohólicas), y luego fue objeto de una ritualización rigurosa.


 


Luchas religiosas de control de la población


A medida que la sustancia del sacrificio fue diluyéndose hasta acabar desapareciendo, y el vehículo embriagador se vio reducido a un recuerdo sacerdotal, los sacerdotes destacaron cada vez más la eficacia de la pura liturgia. La aventura contemplativa, la experiencia mística que la casta sacerdotal de los arios había conocido mediante la amanita muscaria sólo podría alcanzarse, en lo sucesivo, mediante una mortificación de la carne; y los hindúes, que habían conocido plenamente el arrobamiento aparejado a la contemplación, se convirtieron en maestros del yoga.


 


También hubo una lucha milenaria entre el brahmanismo y una religión no brahmánica, de tipo extático pero correspondiente a la hechicería de posesión, caracterizada por ritos orgiásticos, con consumo de animales crudos y un gran consumo de bebidas alcohólicas. Esas orgías desembocaban en el desenfreno sexual, y podrían ser el origen de los cultos de Baco en el Mediterráneo.Los brahmanes estaban totalmente en contra de estas orgías. Los brahmanes pretendían instaurar un sistema de castas perfectamente cerrado, donde la posición del sacerdote fuera la más elevada, encargada de definir el comportamiento ritual de cada una de las otras castas, así como las ceremonias (sacrificios, regalos, etc.). Es evidente que tales orgías violaban lo más básico del orden brahmánico al implicar la unión siquiera temporal de techo, mesa y cama, y la comunicación entre castas. Basta esto para explicar el incondicional rechazo de bebidas alcohólicas, así como el vegetarianismo estricto. El brahmanismo es un sistema religioso, moral y metafísico basado en la concepción panteísta de la divinidad, y cuya fuente son los libros sagrados de los hindúes, escritos en el período de 1500 a 400 a. C.: los cuatro Vedas, los poemas Ramayana y Mahā Bhārata, así como los tratados filosóficos de las distintas escuelas que constituyen un cuerpo de doctrina que ha perdurado a través de la historia. El brahmanismo es la antigua creencia de los arios, mientras que el hinduismo es la forma moderna de esa misma religión.


 


Así, los arios eran gente vital, poseída por el goce de existir, seguidores de la máxima “carpe diem”. Los himnos hablan de hombres que quieren llegar a los cien años, disfrutar el amor carnal, fundirse con la belleza del universo, lanzarse a aventuras y viajes aunque sean insensatos, alabar la concreta existencia caída en suerte. El sacerdote brahmánico, en cambio, no quiere eso. Cree en el círculo vicioso de un alma cuya residencia es la ignorancia, un alma que pone en marcha un mundo de consecuencias (karma) y cae en un río de reencarnaciones (samsara). Propone un saber que libere de la voluntad de vivir. En vez de morir y renacer, como en el viejo sacrificio sómico, busca morir de una vez por todas, hurtándose al ciclo de reencarnaciones.


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